La Misión

Partiendo del proceso de conquista espiritual y militar que los españoles emprendieron en California, resultan sorprendentes e innumerables los hechos y circunstancias que comprenden el rico y diversificado testimonio histórico del inicio de la gran construcción de la California misional, de la cual se han derivado diversas corrientes de expresión, en las que distinguidos investigadores locales, nacionales y del extranjero han posibilitado el conocimiento y la mejor comprensión de esta etapa.

Un pequeño grupo de europeos y gentes de la Nueva España arribó el 19 de octubre de 1697, a un lugar situado en 26 grados de latitud norte, nombrado Conchó en lengua indígena. Seis días después, el 25, entronizada la imagen de Nuestra Señora de Loreto, hasta hoy venerada, allí, comenzó a existir la misión que ostenta tal nombre, madre de cuantas se fundaron en las Californias. 

LA MISIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LORETO


Quien encabezaba ese grupo, el jesuita Juan María de Salvatierra, había tenido que vencer grandes dificultades hasta hacer realidad lo que entonces contemplaba. 

Casi una obsesión fue para él la idea de acercarse a los indios californios. Su amigo, el célebre misionero del gran noroeste mexicano, Eusebio Francisco Kino, compartía la misma obsesión.